BAILANDO CON LOBOS


En la soledad avenida, en lo alto de una colina, rodeado por el silencio que emanan las piedras y maderas que alguien, entre sudor y lagrimas,  entrelazó para dar sentido a su existencia, y en busca de dar cobijo necesario a sus sueños, todo parece verse con mayor claridad, pero no por ello con tranquilidad ni apatía.

A pesar de estar al borde de la España vaciada, algunas canas pueden verse entre el frondoso verde y el azul que lo riega, los noticias escalan por la colina como hasta hace poco lo hacia lobos, corzos...Pocos rincones quedan en nuestra canica azul al que no lleguen al galope las ondas WIFFI, para bien y para mal.

Desde ese rincón de pensar, creo que últimamente las noticias sólo son BLOQUES: duros, arrojadizos, y para colmo, ni encajan. Faltan buenos albañiles que  INTENTEN limar los bordes de esos bloques para buscar la forma de que encajen.
Por supuesto la política es un claro ejemplo. Siempre tuvimos bloques distintos, los había azules y rojos, pero como tenían el mismo tamaño, y todos tenían la ilusión de construir una nueva casa para todos, aunque solo fuera por miedo a que volviera la grúa con el mazo, llegaron a acuerdos. Lo malo vino cuando algunos vecinos de la comunidad quisieron poner su granito de arena, y el hormigón paso a tener mas arena que cemento, y eso...Si no hay ni siquiera reuniones entre los vecinos, de poco importa que la casa tenga más colores, morado, naranja, verde...

El colmo fue la última reunión de vecinos. Llevan tiempo intentando ponerse de acuerdo sobre que hacen con la calefacción central. Está claro que ya no funciona bien, seguro que por mal uso o abuso, y que unas veces tienen mucha calor y otras mucho frío. Hay vecinos que claro, como están en el centro del edificio, con pisos recién reformados, no notan tanta diferencia, y lo peor es que no quieren reconocer que hay vecinos que están pasando demasiado calor o frío. No es que sean tontos o ciegos, pero es cuando se plantea el tema de cambiar el SISTEMA, papa DINERO aparece y todos se lavaron las manos antes de llegar al postre. Supongo debe influir que algunos vecinos trabajan para la empresa que suministra el gasóleo, otros para la luz, el carbón...y como a otra casa de momento no se quieren ir...

El wiffi se convierte en el mejor conductor  posible del autobús en el que vamos todos. Para lo bueno y para lo malo, todos estamos al tanto de lo que ocurre en cualquier lugar, en cualquier momento. Absorbemos la información como esponjas, pero quizás no todo sea tan cristalina como parece. Las ondas son el nuevo campo de batalla, y hay bloques que combaten con la desinformación, o mejor aún FAKE NEWS, noticias que por sorprendentes y maliciosas tenemos predisposición a creer. La comodidad del sofá, mató nuestro sentido crítico. Lo que no nos gusta o incomoda lo quitamos de delante arrastrando el dedo por la pantalla, hasta la siguiente noticia que sea de nuestro agrado.

Las ondas wiffi nos aceleran la vida. Cada vez a edad más temprana despierta en nosotros necesidades y carencias que sin ellas quizás nunca llegáramos a conocer. Es como poner caramelos a la puerta del colegio. Y ya estamos otra vez en un campo de batalla: envidias, aparentar, mentiras...Y lo peor de todo es que nadie está a salvo. En la oscuridad de las ondas siempre gana el que hace más sangre. Somos así de morbosos.


Por todo esto, no estoy seguro de que ahí fuera no haya lobos. Ahora no les hace falta subir por la colina, vienen por el wiffi, huelen la sangre y tienen hambre. Yo me voy para mi colina, porque aunque el wiffi no funcione y el TomTom no me guíe, como las luces de la ciudad no me deslumbran, siempre tendré la Vía Láctea para guiarme, como siempre lo hizo con los peregrinos por el camino de la vida.



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