LIÁNDOME LA MANTA A LA CABEZA
En un día como el de hoy, donde coinciden las revueltas, disturbios, de migrantes senegaleses con la celebración del Día del Padre, quiero hacer un tirabuzón con todo y exponer algunos datos sobre unos PADRES que en mi tierra, por desgracia, surgieron como champiñones, y son los mas grandes que se pueden tener: los que emigraron para buscar un futuro mejor para sus hijos y familias.
Para empezar, por si acaso, en algún comentario se malinterpretaran mis palabras, y como la mayoría de l@s que me podáis estar leyendo en este post no me conocéis personalmente, YO SI di cobijo en mi casa, mientras pude, a un migrante SENEGALES y MANTERO. Porque es una gran persona y necesitaba ayuda, que no me pidió, pero yo se la ofrecí. Además estuve casado con una emigrante.
Quiero matizarlo, por si alguién ve en mis palabras "repudio"al migrante. No repudio a las personas, pero si a comportamientos salvajes, amparados en la manada, causando daños materiales, personales, a personas y negocios ajenos, y tergivesando lo sucedido. No creo que favorezca en ningún modo la integración que buscan, montar estos disturbios en casa ajena, donde mal o bien muchos encontraron un techo y muchos incluso ayudas sociales.
El ser gallego, me da algo de conocimiento de causa, porque en todas las familias contamos con algún bisabuelo o abuelo que emigró para buscar un futuro mejor para sus familias.
En el siglo XVIII y XIX, la situación de la agricultura en Galicia: atrasada y ruinosa, cultivos agrarios poco diversificados, y la permanencia del sistema foral y de rentas, con una extremada subdivisión de la propiedad de la tierra lo que da lugar a minúsculas labranzas e impide la utilización de maquinaria, mantenía a las familias encarceladas en una pobreza crónica. Lo pocos productos que tenían a su alcance, en muchas ocasiones eran utilizados como instrumentos de pago y cambio.
Los primeros que se lanzaron a la aventura, desesperados, a través de la correspondencia que mantenían con sus familiares, acrecentaron la idea de que América representaba el Paraíso. Noticias que muchas no eran del todo verdaderas, exagerando las oportunidades y callando los sacrificios y penalidades, y sobre todo por los que regresaban con "buena facha, traje elegante, o gruesa leontina en el reloj", o un haiga. Así fue como se divulgó la creencia generalizada de que era fácil hacer fortuna en esos nuevos países donde todo está por hacer. Así marchaban con dos ideas fijas en la cabeza, ganar dinero y regresar triunfantes a su tierra.
HAIGA
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LEONTINA Y RELOJ
Hubo
en términos generales, cuatro fases en la emigración
gallega.La primera
fase de
la emigración gallega comenzó en el siglo XVIII, cuando miles de
paisanos se fueron a trabajar como jornaleros a tierras de Andalucía,
Castilla y Portugal. En una
segunda fase, se
producen los flujos de emigrantes con destino a países como Cuba,
Argentina, Uruguay, México o Brasil. Tercera
fase Alemania,
Francia, Reino Unido, Holanda, Luxemburgo, Bélgica y Suiza–,
así como a zonas industriales de España como Cataluña,
País Vasco y Madrid.
Y una última, que todos conocemos, y que la ministra Fátima Bánez
califica como de "movilidad exterior", emigrantes con un
perfil social distinto, jóvenes universitarios, principalmente a
paises como Reino
Unido y Alemania.
Una característica de la emigración de ayer, pero incluso en la de hoy en día, es el establecimiento de cadenas migratorias. A través de este sistema de paisanaje o parentesco, es como se forma la red étnica que irá incorporando individuos al grupo. Sobre todo en la primeras de las dos fases, los paises de recogida aprobaban leyes inmigratorias para favorecer la llegada de mano de obra.
Para muchos emigrantes el puerto de embarque o de llegada fue la primera experiencia urbana
Los primeros emigrantes que llegan a cualquier país americano, lo hicieron con ofertas de trabajo de instituciones estatales y privadas. Posteriormente una vez instalados y creadas las redes familiares y de paisanaje, ya pocos acuden a esas instituciones, porque era mucho más fácil encontrar un empleo a través de un pariente o conocido, que preferían contar con una mano de obra barata, de confianza y dispuesta al sacrificio. Pasado un tiempo el recién llegado se establece por su cuenta y se convierte en empleado, en muchos casos de familiares directos, perpetuándose la relación de cadena.
La actividad primordial de los gallegos fue la comercial, como propietarios, accionistas o empleados de hoteles, cafés, restaurantes y almacenes, mayoristas o minoristas. El gallego trata de integrarse en la sociedad receptora, pero mantiene rasgos y características propias. El sueño de hacer la América y volver a su tierra, a menudo se aleja ante la realidad.
La inserción del inmigrante no resultó fácil y fue objeto a menudo de burlas. En los centros gallegos, el emigrante establece con sus paisanos relaciones de solidaridad y ayuda mutua, creando instituciones regionales, comarcales o locales con objetivos benéficos, culturales o de esparcimiento, que actúan de factor de cohesión y de vinculo afectivo entre el emigrante y Galicia, haciendo posible una continuidad con la vida que deja atrás. Surgen, como reacción ante las nuevas condiciones con que el individuo se encuentra, cuando había ya un contingente importante de inmigrantes y cuando al mismo tiempo un sector de ellos había triunfado económica y profesionalmente, pero sin sentirse plenamente integrados en la sociedad de adopción.
Fueron muchos los que, habiendo fracasado, prefieren quedarse en tierras americanas para siempre, para no pasar por la vergüenza que ello significa y que afecta también a su familia. Entre los que triunfaron hubo muchos que no regresaron a España. Otros, "los indianos", se hacen habituales en el paisaje rural y urbano. No trae experiencia industrial, por tanto rara vez invirtió en este sector. La mayoría al regresar, se instalan en una villa o ciudad, compran un piso, montan una cafetería, un bar, un comercio de ultramarinos, una modesta pensión, una zapatería u otros negocios minúsculos. Quiero destacar los que hicieron una labor cultural: Las escuelas de indianos, una de las cuales pude conocer personalmente en mi provincia. La situación que habían sufrido en su propia carne, los sensibiliza sobre el problema y van a dar gran importancia a la cultura y a la alfabetización mediante la escolarización, ya que creen que mejorando esta podría mejorar la suerte de los emigrantes. Fomentar la instrucción en Galicia.
Para entender un poco más nuestro carácter, se dice que la emigración gallega hacia América actuó como válvula de escape demográfico y social. Frenó el crecimiento de la población y amortiguó la conflictividad social. Así el gallego nunca optó por el camino de la revuelta porque siempre tenían abierta la posibilidad de América. El gallego no hace la revolución, hace la maleta.
A todos ellos quiero hacer llegar en el DIA DEL PADRE, mi reconocimiento y el mayor de los respetos, y ORGULLOSO de ser una de sus descendientes.
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