CUCURUCHO DE TRES BOLAS
Hemos pasado por las urnas, y nos han servido lo que hemos pedido. Yo por cierto, estoy contento con lo que me sirvieron, ya que si bien me temía que el primer plato no me iba a gustar (PP), el resto salió a pedir de boca. Esperaba que al menos el segundo plato fuera de mi agrado, y lo fué (PSOE), es lo que casi siempre pido, para asegurar, y para el postre un toque de cocina de diseño, por una parte el chef "don dinero" (Ciudadanos) y por otra parte el chef "idealista" (Podemos).
Esta amalgama de colores me viene a recordar, parece que fué ayer, cuando entraba en Hnos. Salvador, que tenía la suerte de disfrutarlo en el camino de ida o de vuelta al colegio, al centro... Con 5 pts. creo recordar, podías disfrutar de auténticos helados artesanos y de una sonrisa. De aquella no había sabores rebuscados como maracuyá, hierbabuena, gintonic... Pero degustábamos lo auténtico, y además te sobraba dinero para ir al cine. Pero si pedías chocolate, disfrutabas del mejor chocolate, y si pedías vainilla idem del lienzo. Yo siempre fui muy fiel, y era difícil verme tomar otro sabor que no fuera chocolate (PSOE), pero he de reconocer que en Hnos.Salvador eran tan buenos, que a veces caía en la tentación y pedía vainilla (UCD), pero es que esa vainilla...Con el tiempo, y un poco más de dinero claro, empecé a mezclar sabores, y pedía una bolita de chocolate, una de vainilla y tirando la casa por la ventana, una bolita de fresa. La única pega de semejante bacanal, era que se me acabara cayendo alguna bolita por el camino, y nunca fuí de mucho pulso que digamos.
Pues mira tú por donde, me veo que en la política de estos días, me pasa lo mismo que me pasaba con los cucuruchos de tres sabores. Quise tener un poco de todo, y al final, algo se me va caer. Quise aderezar el chocolate de siempre con un poco de vainilla y un poco de fresa, pero esta última me salío salvaje, como a la que cantaba Camilo Sesto, y su sabor tan fuerte, que quizás me "chafe" la combinación.
Quizás un consejillo por parte de la dependienta en su momento, por ejemplo con un "no mezcles que te vá sentar mal", o "prueba primero con dos y otro dia...", hubiesen paliado el disgusto en el que me hallo, pero a uno se le supone mayoría de edad, y ello conlleva criterio a la hora de pedir un helado. Quizás sea que el chocolate ya no es lo que era, la vainilla ni te cuento (Ciudadanos), y la fresa me la cambiaron por guindilla.
Pues no!!!!Me niego a pensar que la culpa sea mía por no saber pedir, como cuando algunos dicen "vivíamos por encima de nuestras posibilidades"... Tengo la esperanza de que si cada uno es fiel a sus principios, el helado será inolvidable. Sigo creyendo que la clave del éxito está en que los sabores sean originales, auténticos, no sucedáneos, y aportando cana uno su toque, ganemos este partido. El Sr. de negro (PP), se cree que la reglas las impone él, y está deseando mandarlos a todos a la caseta, y a eso no estoy dispuesto.
Así que vayan amañándose, que "paeso" cobran, o de lo contrario la gente dejará de ir a comprar helados.
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