Yo TARZÁN, tu ...
... dejemos a Jane en paz, este post no va de ella. Claro que en mi vida hubo alguna Jane, pero digamos que me hice un lío con las lianas, y fui a coger una que no estaba en muy buen estado y me dí la ostia padre. Que me deslumbró el sol vamos. Pero esa es otra historia, negra, pero que muy negra, y como no me gusta la mantengo en mis pesadillas, oculta, en fase rem.
Eme hoy aquí, porque ayer tuve a bien sumergirme en mis sueños más infantiles acudiendo al cine a recordar a un viejo amigo, héroe por más señas, llamado TARZÁN.
En el fondo de mi disco duro, uno de mis primeros archivos lleva su nombre. Recuerdo que iba a una academia de mi barrio, en edad de guardería o poco mas, antes del nivel colegio, y donde hacíamos fila niños y niñas para darle un beso de despedida a la única profe, de negro impoluto ella, de arriba a abajo, después supe por ser viuda, y de aquella era lo que tocaba. Pues ahí, en mi pupitre de madera, donde guardaba mi pizarra y mis tizas, había un papel, doblado en tres para que no se cayera donde no ponía mi nombre, ponía Tarzán.
Después del beso de despedida, aún no nos hacían cantar el Cara al Sol, me iba en busca de mi merienda, y de Tarzán. En blanco y negro, pero eso daba igual, los sueños se vivían en color. En aquella época le daba vida al personaje Ron Ely, y claro, para mí fue el mejor, lo cual puede parecer un sacrilegio estando aún tan presente en la memoria de aquel tiempo las películas protagonizadas por Johnny Weismuller, que se metió tanto en su papel, que acabó sus días dando el famoso grito de Tarzán dentro de un psiquiátrico.
Por el papel de Tarzán pasaron muchos actores, desde el cine mudo hasta el digital de ayer, encarnado por Alexander Skarsgard, que la verdad no me defraudó nada. No es que sea yo un crítico profesional, pero en mi humilde opinión la peli quedó bastante bien. La era digital, está llegando a unos niveles de perfección que hasta los más puristas tienen que doblar la rodilla y agarrarse a su liana. La mayoría de las críticas que leo son malas, pero es que yo de los críticos de cine...paso. Apenas coincido con ellos, y me lo recuerdan todos los años en los Oscars.
La de ayer es de las pocas que recuerdo que empiecen por el final de la mayoría de ellas, cuando Tarzán ya es Lord Greystoke. Y se mete sin disimulos en abordar el tema de las colonias y de como cada imperio las trató en su momento, lo que por desgracia en todas pasaba por aniquilar a los indígenas para hacernos con sus riquezas y sus tierras después. Ahí es donde hace entrada el personaje de George Washington Williams, interpretado por Samuel L.Jackson, que en un principio creí de aderezo, y que me llamó la atención por hacer mención al trato sufrido por los negros en los albores de los Estados Unidos. Me sorprendió que en una película de entretenimiento se "mojara" en tema tan delicado, pero más me sorprendió averiguar que el personaje existió. Nacido en Berford Springs, Pensilvania EE.UU., en 1849, fué el primero en escribir sobre los ciudadanos negros en Estado Unidos, es decir, sobre los negros esclavizados de África y sus vidas posteriores. Pero no sólo eso, también resultó ser cierto el hecho de que viajó al Congo belga para informar sobre el proyecto del rey belga Leopoldo II de crear un estado libre en el gran Congo belga, lo que acabó siendo una denuncia ante el mundo entero de las atrocidades que allí se estaban cometiendo, personificadas en Henry Morton Stanley, en la película Leon Rom, interpretado por Cristoph Waltz, el malo de la película. Para más inri, este personaje fue el que en su día topó con el Dr. Livingstone, y le soltó aquella famosa frase...." el Dr. Livingston supongo?". O sea que una tarde de asueto, se convirtió en una visita a la biblioteca en busca de historia.
Y la chica?...Pues muy guapa, como no podía ser de otra forma, pero nada de muñeca de porcelana, de "armas tomar", como es lógico en los tiempos que corren. Lo único que no le perdono a los creadores de esta cinta es...¡¡¡¡ ¿DONDE ESTÁ CHITA? !!!!
Creo que Tarzan, así a lo tonto, me insufló en vena el amor por la naturaleza que tuve desde peque y que sigo teniendo, y que me llevó a comprar libros y videos sobre etología, biología, etc., que hoy en día sigo guardando como oro en paño, para intentar entender mejor a la naturaleza, porque de entender a los hombres paso.
Creo que Tarzan, así a lo tonto, me insufló en vena el amor por la naturaleza que tuve desde peque y que sigo teniendo, y que me llevó a comprar libros y videos sobre etología, biología, etc., que hoy en día sigo guardando como oro en paño, para intentar entender mejor a la naturaleza, porque de entender a los hombres paso.
Repito, a mí lo que digan los "listillos" de los críticos me la trae al pairo. Yo lo que sé es que lo pasé bastante bien viéndola y recordando tiempos cuando yo era.....TARZAN !!!!
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