QUE APROVECHE !!!
A lo largo de nuestras vidas tenemos oído y comentado que "nacemos, crecemos, nos reproducimos y... fin, nos morimos". Pero una de las primeras cosas que aprendemos es que la vida no es así de sencilla. Por el medio podemos añadir experiencias, "nacemos, nos alimentamos, nos divertimos, nos enamoramos, llevamos palos, logramos algunos objetivos, nos reproducimos, volvemos a llevar más palos y alegrías, por el medio VOTAMOS varias veces, y sí, finalmente morimos".
Como podemos comprobar todos son procesos evolutivos, que se simplifican en el conocido "ensayo-error" o "prueba-error". Consiste en probar una alternativa y verificar si funciona. Si es así, se tiene una solución. En caso contrario —resultado erróneo— se intenta una alternativa diferente. También podemos ver que en la mayoría de las etapas, el "error-solución" tendrán repercusión principalmente sólo sobre nosotros mismos, o como mucho en nuestro entorno familiar, salvo cuando VOTAMOS.
La alimentación es por supuesto...elemental!!!. Limitándonos al proceso fisiológico, toda alimentación, por muy buena y rica que sea, inevitablemente termina en una deposición, más o menos contundente, que solemos mandar al olvido por el vater. Pero es de esperar que algo nos quede dentro, en forma de vitaminas, proteínas, grasas...que nos permitan un dar un pasito, y otro, y otro... en nuestro proceso evolutivo.
Pues, aunque resulte un poco cochinada, yo veo el mismo proceso a la hora de VOTAR. Leemos y analizamos sus programas (cocinamos), votamos (comemos), y pasamos cuatro años analizando el resultado (buena digestión o no). El siguiente paso es el momento de visitar el vater. De analizar si nuestra alimentación, dio los resultados, o al menos quedó algo, para poder dar un pasito más. Puede ser una deposición normal, o de urgencia, es decir que incluso tengamos que ir antes de lo previsto en una digestión normal. Analizado el proceso y sus consecuencias, deberíamos ser capaces de saber si lo que comimos nos sentó mal o bien. Nada ni nadie nos debería impedir probar o comer lo que al menos creemos que nos va sentar mejor, ¿no?. Si lo que probaste te sentó mal, por qué no probar con otros platos del menú.
En este punto me viene a la mente esos juegos que te ponen a escoger entre tres puertas, donde sólo detrás de una está el premio. Una vez tienes escogida la puerta, te enseñan una de las otras dos, en la que casualmente no está el premio, y te ofrecen cambiar la puerta que tienes escogida por la otra puerta que está sin abrir. Como sabrás, en la primera elección juegas con un 33% de posibilidades, pero ese % de éxito aumenta al elegir entre las dos puertas que quedan: conclusión, siempre hay que cambiar la puerta elegida.
Pues algo similar quiero ver en las próximas elecciones. Por qué voy comer otra vez el plato que me sentó mal, o aquel otro que en su día también me hizo daño, y puede que mi cuerpo aún conserve la toxina, por lo que repetir me podía dar la estocada final.
Seamos amplios de miras y no juzguemos por lo que dicen los críticos gastronómicos. Yo de estos y de los críticos de cine no me fío un pelo. Prefiero probar por mi mismo. Cambiemos nuestra dieta, aunque siga siendo mediterránea, es la mejor. Tenemos variedad gastronómica, y mi mamá ya me decía que había que comer de todo. A las mamas hay que hacerles caso, cambiemos de plato.
Además para gustos....colores, y en estas votaciones no habrá otra cosa, pero variedad de colores si. Y seamos positivos, como dice Punset en su libro "Viaje al optimismo", "cualquier tiempo pasado fue...peor. Vivimos tan dominados por el pensamiento de la manada que no advertimos las extraordinaria posibilidades que se nos ofrecen en tecnología, en avance de medicina"...y en política. Y si fallamos ...pues vamos antes al vater y tiramos de la cadena, y que pase el siguiente plato.
P.D.: ¿Qué voy votar?....Voy botar marrón, fijo.
En este punto me viene a la mente esos juegos que te ponen a escoger entre tres puertas, donde sólo detrás de una está el premio. Una vez tienes escogida la puerta, te enseñan una de las otras dos, en la que casualmente no está el premio, y te ofrecen cambiar la puerta que tienes escogida por la otra puerta que está sin abrir. Como sabrás, en la primera elección juegas con un 33% de posibilidades, pero ese % de éxito aumenta al elegir entre las dos puertas que quedan: conclusión, siempre hay que cambiar la puerta elegida.
Pues algo similar quiero ver en las próximas elecciones. Por qué voy comer otra vez el plato que me sentó mal, o aquel otro que en su día también me hizo daño, y puede que mi cuerpo aún conserve la toxina, por lo que repetir me podía dar la estocada final.
Seamos amplios de miras y no juzguemos por lo que dicen los críticos gastronómicos. Yo de estos y de los críticos de cine no me fío un pelo. Prefiero probar por mi mismo. Cambiemos nuestra dieta, aunque siga siendo mediterránea, es la mejor. Tenemos variedad gastronómica, y mi mamá ya me decía que había que comer de todo. A las mamas hay que hacerles caso, cambiemos de plato.
Además para gustos....colores, y en estas votaciones no habrá otra cosa, pero variedad de colores si. Y seamos positivos, como dice Punset en su libro "Viaje al optimismo", "cualquier tiempo pasado fue...peor. Vivimos tan dominados por el pensamiento de la manada que no advertimos las extraordinaria posibilidades que se nos ofrecen en tecnología, en avance de medicina"...y en política. Y si fallamos ...pues vamos antes al vater y tiramos de la cadena, y que pase el siguiente plato.
P.D.: ¿Qué voy votar?....Voy botar marrón, fijo.
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